De manera clara los Principios de la Radiobiología, comprenden a los de la Biología moderna, e incluyen no solo a la Evolución, sino también otros tres principios básicos bien establecidos, que no necesitan ser referidos; no obstante, es necesario tenerlos presente, dado que surgen de manera tácita y central en la universalidad de los fenómenos biológicos. El primero de ellos alude a que todos los organismos están formados por células. Este concepto es clave, en tanto enfatiza la uniformidad de los sistemas vivientes. El segundo principio indica que todos los organismos responden a las leyes de la Física y de la Química y constituye el eje medular de la biología contemporánea. Y de este estamento surge el último principio, que hace referencia a que todos los organismos requieren energía y consolida con originalidad las leyes de la termodinámica. Se entiende así, que más allá que todos los seres vivos están formados por los mismos átomos y moléculas que el mundo inanimado, son mucho más que eso; ostentan un orden y organización particular, que se extiende en niveles de complejidad creciente. Del mismo modo que las propiedades de una molécula obedecen a la clase y disposición de sus átomos, las características de una célula dependen del tipo y organización de sus moléculas y las propiedades de una asociación multicelular de la interacción de sus diferentes células. De esta manera, concebimos que la presentación de la Radiobiología como sector particular de la realidad, deba referir inevitablemente a los distintos niveles de acción de la radiación ionizante (RI), en relación con la escala de organización biológica.