Los logros del poder humano sobre el medio natural, constituyen un éxito de tal magnitud que, parafraseando a Hans Jonas, ese mismo éxito llegó a representar un problema, no sólo para la humanidad sino también para el universo no humano de nuestro planeta. No vamos a aburrir al/la lector/a u oyentes con cifras relativas a los perversos impactos ejercidos por el mundo moderno sobre el medio natural; abundante es la literatura capaz de ilustrarnos al respecto, y abundantes son los hechos con los que los medios masivos de comunicación nos ilustran a diario. Sólo deseamos poner en foco algunos aspectos de esa toma de conciencia derivada de aquellos impactos, la cual, en cierta medida, fue puesta de relieve en documentos como Los límites del crecimiento, Nuestro Futuro Común o el Informe Global 2000 y algunos otros, confeccionados por gobernantes y estudiosos de prestigio, cobrando mayor o menor notoriedad a través de los años. En este contexto han surgido nuevas formas de argumentar sobre derechos, habilitadas por dicha toma de conciencia, articuladas en diversos abordajes y lanzadas en búsqueda de una cierta coherencia discursiva.