En el marco de las actuales tendencias pedagógicas y ante la necesidad cada vez más creciente de considerar al estudiante como centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, los autores del presente trabajo proponen favorecer la “personalización” de las influencias educativas a partir de la consideración de sus estilos preferidos de aprendizaje.
En tal sentido, se asumen los estilos como criterio vertebrador y dinamizador de los componentes personales y no personales de un proceso educativo, potenciador del desarrollo de habilidades conformadoras del crecimiento y de al menos tres aprendizajes básicos:
aprender a comprender, aprender a organizar el tiempo y aprender a convivir con los demás