Esta Tesis tiene como fin general llegar a reflexionar acerca del rol epistemológico de la racionalidad en los Estudios de Impacto Ambiental, con el objetivo de indagar cómo opera esta racionalidad en la selección e individualización de los indicadores de impacto ambiental. ¿Por qué analizar a la racionalidad y su rol espistemológico? La racionalidad, como un conjunto de criterios acerca de las reglas que gobiernan al mundo, se desplazó de un teocentrismo medievalista como marco filosófico para, entonces, abrazar el antropocentrismo como estilo epistemológico. Posteriormente, esta ¡dea fue plasmada en los resultados tecno-económicos de la Primera y Segunda Revolución Industrial, y, actualmente, en la sociedad Post-Industrial y Global. La presencia o ausencia de la racionalidad define y determina la ejecución o la elusion de actitudes y conductas, determina la naturaleza de actividades cotidianas y la viabilidad de actividades y concepciones culturales. Además, la racionalidad como extensión de la Razón, constituye la facultad que estructura a la sociedad como entidad cultural. Su éxito se verifica en la continua expansión de sus productos tecnoeconómicos, en los innumerables cambios y avances científicos, en los cambios estéticos del arte y, fundamentalmente, en la independencia de la cultura Post-Industrial de los tabúes y ataduras de la superstición y la religión (no existen argumentaciones o enunciaciones cuyo respaldo válido sea únicamente la fe sino la Razón). La actitud crítica y antidogmática que se propagó con la adopción de la Razón como norma de pensamiento y observación del mundo, permitió el enriquecimiento de la filosofía, de las ciencias y de las artes más allá de los límites de filosofías teológicas que se autojustificaban como gnoseologias absolutas. La adopción de la racionalidad como metodología reflexiva posibilitó la independencia de las verdades reveladas de los credos tradicionales y, además, la cultura accedió a una libertad basada en la capacidad volitiva e intelectiva de los seres humanos. Una libertad no dependiente de la voluntad de intangibles entidades metafísicas que en el pasado controlaban el mundo humano y excedían por su misma naturaleza a la esfera de la Razón y, por lo tanto, sus decisiones acerca del mundo humano constituían designios insondables (la racionalidad rompió el orden jerárquico vertical del mundo teocrático medieval para instaurar las bases de un orden horizontal democrático igualitario para todos los hombres).