En las últimas décadas, distintos países de Latinoamérica han desarrollado políticas orientadas a incorporar a las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTIC) en el espacio áulico y en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Uruguay, Chile, Perú, Colombia, El Salvador y Guatemala impulsaron disímiles programas de equipamiento y capacitación1 con el objetivo común de introducir a las NTIC en el entramado escolar.
Estas iniciativas se vinculan con el reconocimiento de los profundos cambios suscitados por la revolución de la tecnología y las comunicaciones en lo que atañe a los patrones de percepción, las formas de conocimiento, los procesos de socialización y el desarrollo de los vínculos interpersonales.