Vuelve hoy a acuciarme el temor y la responsabilidad: ¿tienen vigencia al trato y los contenidos de este asunto, enfocado casi con elementos y hasta mentalidad de hace 40 años? Me respondo: no sólo hay vigencia temática sino que afloran y se engrandecen los problemas tratados, y en nuestra área, fatigada en su andar por tantos años brumosos, se plantea imperativa la demanda de profundizarlos, de interconexionarlos y, que luego do despojarlos de hojarascas, proyectarlos al mundo que todos los días se recrea y recreamos. Aún, en nuevos envases, los problemas del hombre permanecen a travás de la eternidad y Sócrates nos sigue interrogando veinticinco siglos después de su tránsito. Nos hemos decidido pues a afrontar la empresa. Volveremos a recorrer objetivamente loe campos propicios de las disciplinas afines, inquiriendo si tienen una respuesta global a nuestra búsqueda de finalidad. Ella puede brindarnos aportes para una resultante que postulamos como fruto de una metodología científica de investigación incondiclonada, pero que, aún con el mayor grado de pureza y objetividad, no deja de tener latente un presupuesto o una tesis a corroborar.