En el presente trabajo me propongo indagar sobre el problema de las voces silenciadas en el proceso de traducción, especialmente en obras literarias como ser novelas y ensayos. Posteriormente me interesa poner en discusión lo que realmente queda de las obras y los autores luego de ser traducidos, en un primer momento, por los lectores que los interpretan y, posteriormente, al traducirse, estos, a otras lenguas. En este análisis considero fundamental poner en consideración el papel -si existiese- de la literatura dentro de los márgenes de los códigos culturales habilitantes en un momento histórico determinado. El interrogante se plantea en qué medida dichos códigos culturales de un período de la historia determinado, definen la posición del autor en un punto particular del espacio desde el cual forjará su obra en un acto mimético de reflexión de la realidad. Pero también, en qué medida, posicionarán (incluso desde otro tiempoespacio) al lector-espectador en tanto consumidor, nunca pasivo, de la obra literaria.