En el último viaje del Papa que renunció, Benedicto XVI, a la ciudad de La Habana en marzo de 2012, tuvo un encuentro con Fidel Castro, quien en un momento del diálogo le preguntó: “¿qué hace un Papa, cuál es su misión?” Me parece una pregunta grandiosa, prepotente pero muy interesante, y que vale la pena repetir por doquier: ¿qué hace un presidente, un dictador, o un líder revolucionario, uno que es médico, uno que es legislador… qué hace un profesor, un alumno, un investigador, un intelectual? Etc. La lista es ilimitada y da qué pensar, habilita una actividad para el pensamiento.
A título de interesado en la historicidad del pensamiento, probemos un acercamiento a la cuestión de ¿qué hace un historiador, cuál es su misión?Reflexionemos, pues,sobre el oficio de historiador, a pesar de no ser yo mismo un historiador (mi formación es en filosofía, pero evitaré plantear la cuestión de qué hace un pensador, para no ser arrastrado al ridículo del que no se vuelve).¿Qué hace un historiador? Pensamos en un historiador moderno. No creemos desde luego que haga demasiadas cosas, ni que su misión sea tan vasta o tan variada como para que no pueda ser enunciada claramente.Pero a cambio, no sería difícil imaginar concepciones enfrentadas acerca de qué hace, lo que interpreta que hace y el valor que confiere a lo que hace. E instalarse así,por la interrogación, en un campo de lucha.
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)