Ricoeur trabaja la relación entre el amor y la justicia y se interroga por el sentido ético que pueda tener ese sentimiento desde el preciso momento en que puede ser imperado. Sostiene que el mandamiento del amor no hace más que reconocer la justicia del don y el contra-don.
Mandrioni trabaja la relación del amor con el poder y explora los sentidos presentes que definen la identidad y la vida personal y social. Las complejidades de su interpretación y la apuesta de su propuesta final merecen ser retomados cuidadosamente.
Combinar las perspectivas ético-ricoeurianas y existencial del Mandrioni muestran que el amor como sentimiento revaluado metafísicamente pudiera ser alternativa válida, aunque parcial, a la violencia: en estos tiempos de inquietud por el respeto de los derechos de todas y todos.
Adelanto que mi postura es dubitativa y titubeante, pero urgida por los tiempos que vivimos, dispuesta a pensar algo que nos da que pensar.
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)