En Argentina, la conformación de los archivos fotográficos constituyó una demanda posterior a los primeros gobiernos de 1880, a excepción del encargo por parte del estado al fotógrafo Tomás Bradley, en 1882, para registrar los adelantos de la incipiente ciudad de La Plata. De manera que es ineludible no referirse al archivo fotográfico como lugar de la fotografía a fines del siglo XIX ya que esto mismo representa una característica más que separa las nociones de vista y paisaje. Además de determinar una circunscripción temática limitada por la catalogación archivística y por consecuencia, un uso específico de la imagen. “Incluso siendo conscientes de hallarse en un espacio expositivo, los fotógrafos tenían tendencia de utilizar la palabra ‘vista’ en lugar de ‘paisaje’ como categoría descriptiva de sus trabajos” (Krauss, R 1990 [2002: 47]).
(Párrafo extraído del texto a modo de resumen)