En la primera mitad del siglo XX, la ciudad de Santa Fe vivió un activo proceso de modernización. En una primera fase renovó e incrementó sus infraestructuras y edificios representativos, y desde mediados de la década del treinta incorporó formas arquitectónicas provenientes de la modernidad racionalista.El incipiente campo profesional de la arquitectura, tuvo un desarrollo paralelo en la actuación de los técnicos constructores egresados de la Escuela Industrial de la Universidad Nacional del Litoral, institución en la que muchos arquitectos ejercieron la docencia.Tal es el caso de Guillermo Ebrecht, arquitecto diplomado en Alemania, cuya trayectoria en esta ciudad se reconoce tanto por la calidad de sus obras, en las que predomina la tendencia neocolonial, como por su actividad docente en el mencionado establecimiento, en el que no sólo dictó cátedra, sino que también publicó uno de los pocos documentos escritos sobre arquitectura que produjo la cultura arquitectónica local en esa época.Su actitud, interesada y activa, señala también las tensiones y contradicciones que problematizaron la actuación de los profesionales colocados en la cuerda de ese arco, tensado por el peso de la tradición disciplinar por un lado, y el espíritu de renovación por el otro.