Como profesionales comprometidos con el desarrollo de la Economía Social decidimos no sólo acercarnos a nuestro “objeto de estudio” sino también formar parte de él, dando forma a nuestra Cooperativa de Trabajo, que es una consultora especializada en la gestión de empresas de la Economía Social. Esta “doble pertenencia” al campo universitario y profesional por un lado y al de trabajadores y cooperativistas por el otro ha sido sumamente fértil, significando una fuente de enormes aprendizajes para nosotros como individuos y fundamentalmente como organización, redundando en la mejora de nuestra labor con organizaciones con las que compartimos características, dándonos inimaginable cercanía y capacidad de comprensión de los fenómenos que acontecen hacia su interior. A su vez, dado que lo que nuestra empresa colectiva produce son servicios intangibles, la “formación de capital” de la misma es precisamente la generación de saber colectivo propio y específico. Sin embargo, dicho recocimiento de la propiedad colectiva del conocimiento ha atravesado por algunas dificultades al relacionarse con la academia, docencia e investigación. Entendemos que este punto merece que nos detengamos a repensar las formas que hacen al contenido, repensando la relación entre la Universidad, las organizaciones y las formas de propiedad que buscan promoverse.