El Síndrome de Turner (ST) es una alteración genética, no heredable, determinada por la deleción total o parcial del cromosoma X en el sexo femenino. Las investigaciones existentes refieren dificultades en las interacciones sociales en asociación directa con baja autoestima, inmadurez emocional y ansiedad social; destacando una mayor influencia biológica en la presencia de estas disfunciones. En este sentido, se han considerado los efectos negativos de la baja talla sobre la autoestima y el desarrollo social. También se ha asociado el retraso puberal incidiendo en el desempeño psicosocial a partir de dos corolarios importantes, como son la deficiencia hormonal por un lado y la pérdida de la fertilidad por el otro. Si bien, como se menciono anteriormente, las características biológicas pueden influir en la calidad de las relaciones sociales de las mujeres con diagnóstico de ST, otros factores de tipo social e individual podrían tener un impacto directo en su capacidad para interactuar con el entorno social. El interés del presente trabajo es destacar la importancia que reviste la calidad de las interacciones tempranas en el desarrollo psicosocial de las mujeres con este diagnóstico.