La metafísica que presenta Duns Escoto a lo largo de su obra tiene como característica principal la contingencia, producto del libre obrar de la voluntad divina. El mundo físico comparte esa nota, derivada de la actividad ad extra de su creador, por lo que obtenemos una verdadera “filosofía de la contingencia” que tiene fuerte alcance, no solo en la ontología sino también para la gnoseología y epistemología. En efecto, el conocimiento del mundo físico tiene su origen en lo percibido por los sentidos, según afirma Escoto siguiendo al Estagirita, y alcanza su máxima certeza gracias al conocimiento intelectual. Ahora bien, ¿podemos tener certeza de la realidad si está configurada de manera contingente? ¿Hay causalidad necesaria en el mundo físico? Si la causalidad del mundo físico no es necesaria, ¿podemos hacer ciencia o, al menos, tener un conocimiento seguro? Para resolver estas preguntas, analizaremos en primer lugar la contingencia ontológica y su alcance en la relaciones de causalidad. Luego, la defensa que el Doctor Sutil elabora sobre el conocimiento de experiencia, para evaluar si su propuesta es consistente respecto de la causalidad propia del ámbito físico.