Alrededor de un 15 % de los accidentes cardiovasculares (ACV) son de tipo embolico, consecuencia principalmente de la Fibrilación Auricular (FA)1,2. Los anticoagulantes cumarínicos han demostrado reducir en forma significativa el riesgo de embolia en pacientes con FA 2,3. Las desventajas de estos fármacos son el riesgo de sangrado y que requieren un monitoreo estricto; lo que conlleva una adherencia poco confiable, alrededor de un 30 a 60%, y una extrema variabilidad en sus efectos 4.
En años recientes surgieron nuevos anticoagulantes: los inhibidores directos de la Trombina como el Dabigatran y los inhibidores del Factor X como el Rivaroxaban, Apixaban y Edoxaban. Todos ellos mostraron su eficacia, principalmente en estudios de no Inferioridad respecto a la Warfarina 5,6,7,8 En general los nuevos anticoagulantes han demostrado ser similares y hasta presentar cierta superioridad frente a los cumarínicos en prevenir la aparición de ACV y eventos trombóticos en pacientes con FA; sobre todo Dabigatran en dosis de 150 mg 9. Tienen como ventajas de no requerir controles de laboratorio y menor riesgo de sangrado 9,10. Sin embargo la ventaja es muy pequeña desde el punto de vista cuantitativo, y se vincula con el estricto cumplimiento del tratamiento. Es de destacar que no existe antídoto para sus efectos hemorrágicos y su costo es muy elevado.