Las palabras nunca son inocentes. Tampoco los conceptos de las ciencias sociales, pese a los arduos esfuerzos que ellas siempre intentaron en pos de la máxima precisión y univocidad. No siempre somos conscientes del torbellino de disputas interpretativas que podríamos desencadenar al elegir ciertos conceptos y descartar otros. Esquemáticamente, se me ocurren dos tipos de problemas en torno a esta cuestión. Por un lado, existen conceptos que, al traducirse de una lengua a otra (esto es, de un contexto cultural a otro) pierden y/o adquieren determinadas adherencias semánticas. El mejor ejemplo para esto es comunidad/Gemeinschaft/community. Por otro lado, aún en una misma lengua, se usan conceptos que remiten a fenómenos de orden similar, pero que en cada caso revelan matices, especificidades, tonalidades diferenciales. Pienso ahora en masa/multitud/muchedumbre, mass/crowd, Masse/Menschenmenge, foule/masse/multitude, etc. (complejidades adicionales emergen cuando se realizan traducciones de una lengua a otra). He trabajado abundantemente sobre el primer ejemplo en otros trabajos. Por eso, la presente ponencia pondrá el foco en el segundo, usando como cantera la obra de algunos autores que han hecho de “los fenómenos de masas” su principal foco de atención (tales como Gustave Le Bon y José María Ramos Mejía, entre otros).