El cuerpo es nuestro enlace con la experiencia y la apropiación de conocimientos y saberes, tanto formales como informales, es nuestro punto de partida para cualquier relación con un objeto u otro individuo. Esta relación efectuada con el entorno, a su vez es la que constituye el cuerpo, creándose una relación causal donde se modifica el entorno como así también el mismo cuerpo. El movimiento es la expresión del cuerpo y como tal depende de las experiencias acaecidas en la educación obligatoria que como tal es a veces el único acceso a este tipo de cultura física. Poniendo de relieve la Ley de Educación Nacional y lo referido a la inclusión se esgrime los condicionantes estructurales que pueden vedar una práctica física inclusiva. Pero la inclusión no sólo se remite a un grupo de población específico, sino a todo el espectro posible, debiendo las instalaciones circunscribirse a una diversidad amplia de experiencias motrices, para que todos según sus posibilidades puedan practicar. Además, deben pensarse los espacios no sólo como exclusivos de la educación sino de la comunidad en general permitiendo una relación que pueda constituir un espacio abnegado por el crecimiento urbano o bien las altas rentas para su uso.