La relevancia interdisciplinaria de la obra de Lacan resulta cada vez más evidente. Su presencia es transversal y oficia, ante todo, como una fuente estimulante para los más diversos desarrollos de las ciencias humanas contemporáneas. Se trata de una obra que ha sido analizada, debatida y apropiada no sólo por el campo propiamente psicoanalítico sino que, además, ha impactado en otros ámbitos: de la lingüística y la teoría literaria a la ontología y a la estética, de los estudios culturales y políticos a los estudios de género. Ahora bien, importa poner de manifiesto que, en el seno de esta gran heterogeneidad temática, problemática y disciplinaria, han comenzado a delinearse las estructuras elementales de una teoría social lacaniana. Importa señalar también que ella ha asumido una dirección consistentemente post-estructuralista. El presente texto es parte de un trabajo en proceso que se propone (re)construir sus articulaciones fundamentales.
El camino escogido consiste en partir de algunos de los resultados principales de la investigación estructuralista de cuño lacaniano en teoría social, para luego marcar, en relación con ellos, algunos de los desplazamientos que pueden caracterizarse como postestructuralistas. Elegimos comentar ciertos textos de Althusser y de Laclau en los que, estimamos, este movimiento del estructuralismo al post en teoría social se produce sobre todo con las herramientas provistas por Lacan en el despliegue de su obra psicoanalítica.