Humanismo burgués y humanismo proletario, representa al mismo tiempo un hito fundamental en la biografía intelectual de Aníbal Ponce. Discípulo de José Ingenieros, Ponce evolucionó desde una temprana adscripción al liberalismo y al positivismo hacia perspectivas vinculadas al marxismo. Esta transición fue lenta y no estuvo exenta de contradicciones y continuidades, y en este sentido, podría decirse que Humanismo burgués y humanismo proletario opera en dos direcciones. Por un lado es un análisis crítico del devenir del humanismo burgués y sus intelectuales que culmina en la resignificación y superación de esta tradición en manos del proletariado soviético. Por otro, es un metarrelato en el cual se adivina la propia trayectoria del autor y en el cual se tematiza el rol del intelectual y sus vínculos con los sectores populares.
La obra en sí y los avatares seguidos posteriormente por su autor, son también un insumo para analizar la problemática posición de los intelectuales comunistas en el periodo antifascista, tensionados por dos mundos con dinámicas diferenciadas, esto es, el mundo de la cultura y el del campo comunista. El creciente aislamiento sufrido por Aníbal Ponce dentro del ámbito intelectual y su posterior exilio mexicano tienen como contraparte su consolidación como pensador de referencia para el comunismo argentino, inscribiéndose así en una lógica de compensación dentro de la cual se movieron muchos intelectuales orgánicos o cercanos al Partido Comunista Argentino (PCA).