Un aspecto siempre mencionado, siempre nominado, eternamente admirable de la carrera de derecho, tanto con el nuevo plan como con el viejo plan, y ni que hablar con el proyecto gonzaliano y los planes de estudio históricos, es la formación en investigación. El jurista, el cientista del derecho, no meramente el abogado litigante, es el sumun, la frutilla del postre en la formación académica en derecho. La ciencia del derecho, en su saber prescriptivo, y sus productos, futuros líderes y reformadores sociales, deben estar apoyados en un sustento científico.