Nos proponemos en este artículo comentar la experiencia de incorporación del juego dramático como práctica pedagógica en la enseñanza del francés en los cursos de niños en nuestra Escuela de Lenguas. Numerosos estudios demuestran los múltiples beneficios de las prácticas teatrales en la formación integral de la persona. El juego dramático favorece el aprendizaje que implica a la totalidad de la persona, tanto desde el punto de vista intelectual, físico y psicológico.
En un ambiente placentero y fuertemente motivador, los niños entran de manera directa y activa en la lengua extranjera en situaciones de comunicación reales. Varios aprendizajes tienen lugar de manera simultánea: la socialización, el dominio y el conocimiento de sí mismo (cuerpo, voz, emociones) y del otro (compañeros, público), el sentido de la responsabilidad y de la cooperación en el trabajo grupal, la disciplina, la toma de riesgo, el desarrollo de la creatividad y el espíritu estético, entre otros. En cuanto a los aprendizajes lingüísticos, todas las competencias pueden mejorarse aun cuando los progresos más notorios pueden observarse especialmente en la expresión oral, acompañada en escena de un dominio particular del cuerpo y de los gestos.
En suma, una experiencia que merece ser vivida en nuestras aulas.