A simple vista, la invocación a un intelectual marxista antiperonista y a un pensador de la tradición nacional-popular no parece tener mucho sentido. Sin embargo, los esquematismos no ayudan a la generación de interrogantes y necesitan dejarse de lado a la hora de buscar nuevas preguntas sobre la sociedad. Esa oposición irreductible entre teóricos de izquierda y pensadores nacionales hace tiempo que forma parte de los trastos viejos de la historia.