Ponderar los conceptos global y local puede parecer una dicotomía. En nuestro concepto no lo es a partir de haber establecido una categoría de pensamiento: la globalización semeja una compleja totalidad de hechos. Esa complejidad se ejerce en un espacio en el que están todos los lugares, concretando en el lugar ese espacio que nos es común aunque nunca lo visualicemos completamente y lo comprendamos en su totalidad. Hay quienes sostienen que "la globalización es un paradigma para la comprensión de los diferentes aspectos de la realidad contemporánea" (Santos, 1996:131). Pensemos en ella puntualizada en el espacio geográfico, con la idea de dinámica vertebrándolo, a la vez que se integra con objetos y acciones, en permanente transformación, y que con el agregado de la velocidad con que discurre la información, la dinámica es mayor. Y aparece otra aparente dicotomía: globalización / fragmentación. Aparente porque ningún espacio escapa a ambas condiciones interrelacionadas dado que la primera aporta la unidad propia del todo y la segunda la diversidad propia de los lugares.
Nuestro interés se centra en los nuevos escenarios de producción social, dejando de lado la consideración de la fragmentación como correlato de la globalización habida cuenta que muchas veces la relación entre ambas elude las mediaciones institucionales y juridisccionales. De acuerdo a Arocena (1995), no consideramos como local aquello que responde a criterios cerrados de tipo localistas ni autárquicos, sino que por el contrario no se considera lo local (particular) sin pensar en lo global (universal). Cuando se asocia lo local a lo territorial, el concepto de "local" debe ser construído para poder establecer la relativa limitación de un espacio local y su global correspondiente.
Estos conceptos abordados desde la Geografía, tienen en la escala el elemento clave, que los define como tal. Lo local nos remite a una lógica territorial horizontal, respondiendo a una autonomía de la decisión, con relación a la gestión, que en estudios electorales es totalmente comprobable. No constituye un recorte que excluya las escalas nacionales ni globales, sino que la diferencia se establece en el grado de compromiso que existe con los hechos locales. Un proceso electoral en Argentina involucra cuatrianualmente a tres escalas: nacional, provincial y municipal (global, intermedia y local ). Una focalización del análisis nos ha permitido comprobar las diferencias de evaluación a la hora de elegir por el sufragio, ponderando en la escala local elementos que no se valoran en las otras. Las tres escalas son ámbito de gestión pública.