En "A la zaga, decadencia y fracaso de las vanguardias del siglo XX" el historiador Eric Hobsbawm plantea el fracaso de las vanguardias artísticas especialmente en el campo de las artes visuales, entendiendo que "fue, primero, un fracaso de la 'modernidad', un término que empezó a usarse hacia mediados del siglo XIX y que sostenía en su programa que el arte contemporáneo debía ser, como Proudhon había dicho del de Courbet, 'una expresión de los tiempos". Sin embargo, considera que "Por supuesto que no había consenso alguno sobre lo que significaba 'expresión de los tiempos', ni tampoco sobre cómo expresarlos", pero agrega que los artistas estaban de acuerdo en que el siglo XX era esencialmente una "era máquina" y que, si así fuera, según él la mayoría de las respuestas a estos planteamientos fueron triviales o retóricas. El problema de estas afirmaciones de Hobsbawm no es tanto la sentencia del fracaso de las vanguardias -posición que tiene cierto consenso y que he discutido en un trabajo anterior- como la perspectiva respecto de la historia, la temporalidad y las relaciones entre los fenómenos artísticos y su época que se traduce en ellas; perspectiva que, por cierto, no es de su propiedad. De allí que el presente trabajo tiene por objeto discutirla a la luz de conceptos de Walter Benjamin como los de imagen dialéctica, ruptura del continuum de la historia y montaje, y de sus resonancias en el campo del arte especialmente en Georges Didi-Huberman. La finalidad de esa discusión es la de revisar ciertas posiciones epistemológicas respecto de la historia del arte tomando como caso a las vanguardias artísticas, que relampaguean para obtener de ellas un saber sobre el pasado y un saber sobre el presente.